Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO CORTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CUENTO CORTO. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de agosto de 2011

INÉDITO DEL NECRONOMICÓN

Durante meses, en las obscuras noches escuchaba sus contundentes pasos subir lentamente por los escalones del sótano. El volumen de sus pisadas crecía y retumbaba por toda la mansión. Aterrado, cubría mi cuerpo con la cobija e intentaba conciliar el sueño.

Tiempo después una noche de luna llena, de nuevo escuché temeroso sus pisadas escalando por la escalera. Ese día sea quien sea aquella criatura sí salió del sótano. De manera pausada recorrió el pasillo hasta quedar parado del otro lado de la puerta de mi habitación. El pánico se apoderó de mi cuerpo y me impidió tan siquiera moverme o gritar.  Sus pasos transitaron por el corredor de regreso a la bodega.

Entonces llegó el día de hoy, en que un diluvio inunda a toda la comarca. El agua corre por las laderas pendiente abajo, arrastrando consigo ramas, rocas y la hojarasca. Los impresionantes relámpagos alumbran la cabaña y forman amenazantes seres con las sombras que producen.

Acostado en mi camastro, escucho las pisadas del descomunal ente subiendo, uno a uno los escalones del sótano.

- ¡Pum, pum, pum! –se escucha ahora en toda la casa- .

Al llegar a la entrada  de mi cuarto, aquel ser se detiene. Con dos secos golpes sobre el portón hace saber su presencia. Len-ta-men-te desliza el cerrojo y abre la puerta…
amq

jueves, 2 de junio de 2011

NO DUERME, SUEÑA

Sierra madre oriental, mpio. San Fernando, 
Tamaulipas.

Silvano Camacho no duerme, sueña. Tampoco mira, descubre.

- ¿Quién sos vos -pregunta Silvano Camacho sorprendido-?
 
Deposita sus herramientas con las que labora en el aserradero de Samaipata. Dos kilómetros de brecha, entre altos árboles de oyamel, añejos pinos barba de chivo y ardillas de cola dorada. Su cabaña, con tapanco donde él suele dormir y un piso de madera tableada, lo recibe con olor a resina y a bellotas quemadas.

Sentada con los brazos cruzados sobre sus piernas, abundante cabello negro alborotado que cae a los lados de su rostro, dejando descubierta su amplia y hermosa frente, una blusa de color anaranjada ceñida a su cuerpo que resalta sus abundantes senos; ojos juguetones que interrogan y una linda boca entreabierta, como a punto de guardarse una frase equivocada. Ella le ofrece una taza de cargado café caliente y una tímida sonrisa que de inmediato él reconoce.

El vapor que despide el recuelo sube haciendo espirales y termina desvaneciéndose antes de llegar al techo. Ella no responde, tan sólo le sonríe discreta. Silvano Camacho deposita su cuerpo cansado en el equipal y fija su mirada en la femenina frente que tanto le gusta.

- ¿Quién sos vos –interroga de nuevo Silvano Camacho acaso sin esperar respuesta-?  ¿Quién sos vos y qué hacías en mi sueño?
amq

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿REVOLUCIÓN O REFORMA? *

Entonces el señor Presidente llama a su Ministro de Defensa y de la Seguridad Nacional, y le ordena:

- ¡Señor Ministro, efectúe de inmediato un radical cambio en el gabinete que mejore nuestra imagen pública!

Fue así como el señor Presidente murió fusilado.

amq
-------------------------------------------------------
* Primer lugar en el Concurso Nacional de Cuento Corto
convocado por la revista El Cuento, dirigida
por el escritor Edmundo Valadés;
y el programa televisivo de Imevisión Sopa de Letras,
conducido por Jorge Saldaña.
Jurado: Arrigo Coen Anitua, Carlos Laguna, Ernesto de la
Peña, Francisco Liguori e Ingrid C.

jueves, 4 de noviembre de 2010

YO SÉ QUIEN ES


"La Crucifixión", Mathías Grünewald.
- Pero ya regresaré –susurró lento - y entonces se marchó.

Cruzadas las manos en la parte trasera de su cansado cuerpo, Lucifer dirige sus  predestinados pasos hacia el monte Calvario. Ya crucificado, todavía se da tiempo para rasgar el horizonte con su aguda mirada.

Una grieta tan profunda como obscura, hoy se abre en mi mente. Porque aunque lo vi fallecer con otro rostro, yo sé quien es él.
amq

ME LLAMO COCA-COLA

Y es que llegó un momento en que me desesperó vivir dentro de esta estrecha casa de cristal. De cristal tan grueso y posesivo como una amante miope.

Mirándome a través de los transparentes muros de mi hogar, las grasientas caras de los adolescentes babeantes, quienes me recuerdan aquellos padres quienes extasiados, observan a sus hijos recién nacidos en sus incubadoras. Tal vez el asfixiante aire de mi morada fuera soportable, de no ser por el constante y monótono hormigueo del gas, que insolente, penetra hasta el último rincón de mi aposento.

Y sin embargo, a pesar de mi fastidioso encierro, el mayor temor que albergo es saber que algún día tendré que pasar las últimas horas de mi vida en la abultada y bofa panza de algún mediocre señor, quien sentado frente al televisor cómodamente en su sillón dominguero, calzando chanclas de hule y vistiendo la roída camiseta de su equipo favorito, se tome su coca-cola convencido que en verdad yo sí yo, soy la “chispa de la vida”.
                                                                amq                                                                           

LA DIGNIDAD COMO COSTUMBRE

A la memoria de
Bautista Van Schowen
 
Mina de Angangueo, Michoacán.
- … sencillamente no logró entenderte -exclama el teniente Mendoza- , no puedo. Te ofrecemos una remuneración considerable, una vida confortable en el exilio para ti y para tu familia… ¡carajo que más querés compadre, te ofrecemos la posibilidad de que vivás!

- ¡Qué más querés compadre, reacciona!... no entendés que te vas a morir.

El teniente Mendoza, responsable de la región de Valparaíso por la DINA, se mesa nervioso, exasperado el cabello entrecano.

Sebastián Casper, trabajador minero e  incansable sindicalista, con el tímpano de la oreja derecha reventado, dos costillas fracturadas y una herida en el abdomen – que se mantiene abierta ya que cada sesión de tortura le impide cicatrizar- pero sin haber soltado una sola palabra, un solo dato que comprometa al sindicato, a sus camaradas trabajadores, a su partido, levanta la mirada y clavándola con una dignidad desconocida para su torturador, le dice en voz baja pero serena:

- “Ustedes no saben porque me matan, pero yo sí sé por qué me muero”.

Allá afuera, ajeno a los tormentos y dolores de los sótanos, un tierno ciprés da sus primeras hojas de primavera. 
                                                                                                                                amq                                       
----------------------------------------------------
Bautista Van Schowen, médico, miembro de la dirección nacional del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, y dirigente de la resistencia chilena. Falleció asesinado por la dictadura militar de Augusto Pinochet, tras brutales y reiteradas sesiones de tortura. Jamás se rindió.                                                                                      

CADA QUIEN A LO SUYO

Chamula, San Cristobal, Chiapas. 
fot. Antonio de Marín y Quintana.
Dios bajó del reino de los cielos y al arribar  a la Tierra lo primero que se encontró fue con Gumecindo Aquino, indígena tlahuica oriundo de la localidad de Yautepec y leñador, quien se dirige hacia la ranchería de Tlaltizapán, en el municipio de Tlayacapan.

- Hijo mío soy Dios -le dice el Señor a Gumecindo Aquino- apoyando cálidamente una mano sobre su hombro izquierdo. He vuelto a la tierra para poner paz y otorgar la vida eterna a los hombres de buena voluntad.

- ¿En verdá eres Dios? –sorprendido pregunta el gabarrero Gumecindo Aquino, un poco sofocado por los ya varios kilómetros que lleva andandando- ¿Es cierto entonces que vos sos todopoderoso, bien galán y todo lo puedes? O sea que ¿no hay imposibles para ti?

- Así es hijo mío – le responde en tono solemne el Salvador- ¡Pídeme algo, lo que quieras y más anheles buen hombre, que yo te lo concederé!

- Tá bueno patrón -responde Gumecindo Aquino, mesándose el cabello entrecano-, quero que lo aparezcas una roca tan grande, tan grande, que vos mismo mover no puedas…

Dios retornó al reino de los cielos. Gumecindo Aquino, gabarrero y campesino temporalero, acomoda su hueto de leña en los hombros, toma camino hacia Tlayacapan y así nomás en silencio, continua laborando, como todos los días.
 amq

lunes, 1 de noviembre de 2010

SOÑANDO

fot. Margarita Muñoz Fuentes
En ese tan peculiar lapso del alba, intermedio entre el plácido sueño y la persistente realidad, entre el dormir y el despertar, Remigio Menjívar, técnico laboratorista, recuerda haber conocido en su sueño a una muchacha tan linda como amable y entonces lamenta tener que levantarse. Y rememora  también que no es la primera ocasión en  que la sueña, incluso la trata con cercanía y hasta con afecto en sus oníricos viajes anteriores.


Ese mismo día por la tarde, muy lejos, en otra ciudad, Angeles Villamar, secretaria en una aseguradora, platica con su compañera laboral y confidente personal, Iraís Escalante:

- No lo sé Iraís, estoy confundida –le confiesa ella-, es cierto, es guapo, muy atento conmigo y me estimula intelectualmente; además es en extremo cariñoso. Respecto a mi afecto por él no tengo duda alguna -continúa Angeles sincerándose-, en realidad lo amo.

- Qué es entonces lo que te detiene –pregunta intrigada Iraís- ¿cuáles son tus resistencias?

- No sé cómo explicártelo Iraís –ya un poco afligida Angeles responde-, es algo así como su estado de ánimo ¡no!... su estabilidad emociona… ¡no tampoco…!

-Temo te burles de mí Iraís –Angeles afirma- pero, pero cuando estoy con él lo noto como abstraído, como en otro lado, como en otra dimensión ¡sí sí! Eso es, lo siento como dormido, como si Remigio estuviese soñando despierto.
amq




sábado, 30 de octubre de 2010

LA ESTÉTICA LA INVENTARON LOS BONITOS

Ocumicho, Michoacán.
fot. Antonio de Marín y Quintana.
- Después de todo no soy tan feo –exclamó frente al espejo-, bueno sí pero ¡no es para tanto!  A últimas  -se consoló, al tiempo que acariciaba su larga barba- la estética es tan sólo una ficción inventada por la gente bonita. No aspiro a ser hermoso, anhelo ser inteligente.

- Soy feliz a mi manera  - agregó en tono altanero y subrayando cada una de sus palabras-. Yo no provoco la desesperanza entre las personas, tampoco me alimento de su ignorancia. Quien a mí se acerca, lo hace no por desconsuelo sino por convicción.

- ¡El averno –continuó eufórico- tiene las puertas abiertas para todos!

- El final está cercano -sentenció mientras con su pata de macho cabrío dibujaba en el piso un imaginario número 666-, entonces sólo entonces, sobreviviremos los más fuertes, los prácticos, los menos débiles.

Dando la espalda al gran espejo, se despojó de sus ropas. Giró hacia la cama y de un salto trepó hacia la cabecera, desde donde se apoyó para colgarse en el crucifijo de madera de caoba. Debo confesar que yo mismo me horroricé al descubrir una malévola  sonrisa en su rostro. Como dirigiéndose a un expectante público todavía sentenció:

- “La Maldad no tiene límites para conseguir sus propósitos y la Bondad es el mejor medio para alcanzarlos”.

Entonces sí, Mefistófeles inclinó la cabeza sobre su hombro izquierdo y así casi sin sentirlo se fue quedando dormido. Sea pues.
 amq






FILTRADO POR LA VENTANA

Casa Parker, Angangueo, Michoacán.
Un pequeño rayo de luz, filtrado por la persiana, rasga la obscuridad de mi habitación. No sé qué me sorprende más si lo recto de su forma o lo angosto de su talle. Lo pesado de mi sueño me obliga a quitarle la vista y con ello la importancia que tiene.

- Las risas, las horribles risas infantiles me despiertan de súbito ¿qué hacen niños jugando en la madrugada? –me digo- ¿es que acaso los infantes no se conforman con importunarnos por las mañanas?

Pasan los minutos, la alarmante sirena de una ambulancia atrae mi atención. Por mi mente cruzan variadas y dantescas escenas. En seguida, una avalancha de automóviles, camiones, antiquísimos y descuidados microbuses, motocicletas en tropel, todos juntos como en formación militar ganan las calles, sin clemencia.

Esto último me produce tal espanto, que un resorte movimiento me coloca sentado, a la orilla de la cama. Un batallón de vehículos circulando por la madrugada sólo puede ser producto de alguna tragedia mayúscula. Quizá una catástrofe padece el barrio y yo ahí sentado, indiferente.

- Una cívica y alarmante voluntad abofetea el rostro y me grita: ¡párate y entérate de lo que sucede!

Sólo entonces reparo en que me he ido a costar a medio día.
 amq





sábado, 23 de octubre de 2010

PUNTUAL LLEGA LA MUERTE

Templo Mayor, D.F., México.
fot. Margarita Muñoz Fuentes.
Serena, puntual llega la Muerte al pie de la cama en que agoniza el señor X.  Se dispone a cerrarle los ojos, cuando de súbito, se presenta la Mediocridad y le suplica:

- ¡Espera! Permite que me haga cargo de este infeliz hombre por
   algunos años más.

- Si ese es tu deseo –contesta resignada la Muerte- pues que así
   sea.

Desde aquel día el otrora moribundo señor X es comentarista deportivo en la televisión.


amq