Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta NOTAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NOTAS. Mostrar todas las entradas

sábado, 27 de noviembre de 2010

¿TE ACUERDAS...?

¿Recuerdas las placas metálicas colocadas en las derruidas bardas que hacían esquina, de las enigmáticas tabletas 666?

¿De niña usaste peluca y zapatillas mi alegría para poner la escenografía y cantar aquello de  “Véeete con ella vida…”  como Mayté Gaos?

¿Fuiste al cine Manacar para ver el estreno de La novicia rebelde, enfundado en tus pantalones topeka de color amarillo y copete a la Ringo Star?

¿Te vestiste con tus pantalones a cuadros con campana de 50 cm. de ancho para ir a La Alameda a escuchar la gritería de enloquecidas adolescentes que querían ver a Raphael?

¿Alguna vez comiste tu sopa de letras viendo a Madaleno haciendo cara de fuchi mientras Danielito enaltecía las delicias del rompope Santa Clara?

¿Al hacer tu tarea de geografía por la tarde, inconscientemente repetías los anuncios que escuchabas en la radio, como aquello de: “Mejor-mejora-mejoral”, “Sal de uvas picot”, o la emulsión de Scott de “aceite de hígado de bacalao”?

¿Aún hoy cuando escuchas a Roberto Carlos cantando Detalles recuerdas al sonso de tu novio o a tu angelical novia de la secundaria?

¿Todavía por las mañanas mientras te vistes para salir a la calle, en la imaginación escuchas las maravillas de estudiar la carrera de contador privado en tan sólo dos días en los Institutos Patrulla: “immmagínese”?

¿No te sucede hoy que cuando ves tu reloj casio de pulsera te acuerdas de “La hora de Haste la hora de México”?

¿Aún tienes pesadillas por las noches recordando a Omar Jasso -en blanco y negro- espetándote aquello de “¡Hola mis mocosooones!”?

¿Gritaste hasta quedarte afónico intentando darle ánimos al sargento Pedraza para que lograra rebasar a ese malvado corredor checoslovaco, durante la olimpiada del 68?

¿Alguna vez te soñaste cómodamente viajando a Disneylandia con El Pecas y Genero Moreno?

¿Llegaste a comprar con tus últimos 15 centavos de la semana un chicle motita rojo o un sobrecito transparente de charritos en la tienda de don Arcadio?

¿Lograste hacer tu primer viaje psicodélico y alucinógeno a otras dimensiones cósmicas escuchando In-A-Gadda-Da Vida con Iron Butterflay?

¿Escuchaste embelesado cantar a los cuatro genios de Liverpool aquello de All you need is love en la transmisión del pájaro madrugador?

¿Algún domingo posaste tu tierna e ingenua cabecita en la almohada repitiéndote quedito ya entre sueños “¡Adios amigos!”.

Si respondiste afirmativamente a estas interrogantes ¡ bienvenido a la tercera edad!
amq 

sábado, 20 de noviembre de 2010

HAIKÚS

HaiKús



Antonio de Marín
y Quintana


EDICIONES ANGANGUEO


3ª edición, 2007
D.R. © Jorge Antonio Mora
jamora@exalumno.unam.mx
Barrio de Copilco el Bajo, Coyoacán.
Impreso en México
Imprimé au Mexique
Printed in Mexico
EDICIONES ANGANGUEO

 
Lo más cercano al silencio


Ancestral género literario que el pueblo japonés celosamente cultiva, como perla rescatada desde las profundidades de su herencia  milenaria y la tradicional contemplación oriental. El haikú es un poema breve conformado por tres renglones: 5, 7 y 5 sílabas respectivamente.

No es un poema chiquito, mucho menos una curiosidad idiomática. El haikú es un poema sintético que incorpora todos los elementos gramaticales requeridos para la creación poética y además contiene la inherente belleza de las dimensiones reducidas: sustancia, suspiro... sorpresa. El haikú es una composición breve que capta el instante, el intenso destello, la emoción que nace de la contemplación de la naturaleza.

Para Basso (1644-1694), el más reconocido de los poetas clásicos del Japón el haikú es “lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”.

El haikú descubre la unidad entre lo humano y la naturaleza, definida ésta como lo infinito asido en la mano. El haikú es una poesía concentrada, jamás disminuida, que ilumina nuestros sentidos con la claridad del relámpago.

Los haikús tradicionales deben hacer siempre referencia a alguna de las cuatro estaciones anuales y a por lo menos uno de estos elementos: el clima, la astronomía, la geografía, la vida, los animales o a las plantas.

Ahora bien, toda tradición, toda creación literaria que adquiere el status de clásica, es también  susceptible de ser enriquecida, actualizada, modificada y aún adaptada a otra conformación cultural distinta a la original.

En el presente trabajo somos gratamente maravillados con el ingenioso propósito del autor, Antonio de Marín y Quintana, de regalarnos una serie de haikús, tanto aquellos que se mantienen fieles al canon  tradicional, como los que incorporan en su composición el espíritu libre así como un contenido más cercano al espacio cotidiano de lo tangible. Sea pues.

jagm

viernes, 19 de noviembre de 2010

LAMENTO EL OLVIDO

Central Park, Nueva York.
fot. Margarita Muñoz Fuentes
Acaso porque olvidé escribir tu nombre. Hoy me disculpo. Reconozco mis fallas. Me sorprenden mis aciertos. Hoy me disculpo. Casi olvido tu tono de voz. No supe sobreponerme a tu inexistencia. Un saludo telefónico. Samba pa’ti atrapada en una contestadora telefónica. Una tarde casi al final de septiembre. Idealicé tu imagen. Construí tu futuro. Me creí necesario. Inventé una colega. Hoy me disculpo. Jamás fui transparente. Tu voz apagaba la mía. Una voz me atrapó. Una voz me enterró. Ayer acuchillé tu recuerdo. No me arrepiento. Tuve momentos, nunca días. Tuve ideas, jamás proyectos. Reconozco mis fallas, Tuve momentos. El egoísmo disfrazado de distracción. La casualidad ocultando desencantos. Reencarnaba cuando te conocí. Deposité mi vida en tu presente. Te amé por tu belleza. No soy un cínico. Estabas ahí también por tu belleza. Almas gemelas son vidas paralelas. Hoy te ofrezco disculpas. También al poeta. Palabras, letras, puntos y comas. Puntos y comas al servicio de la imaginación. Una voz me atrapó. Una voz me enterró. Vos sos testigo. Ayer te reconocí parada. Frente a mi escritorio parada ¿Cuándo mi escritorio se volvió tan grande?  Tan largo. Tan lejano. Te amé. Te amé hace siglos. Estoy tan cerca de todo lo que perdí contigo. Ayer te reconocí parada. Me queda el dolor de presentirte. Y un ahogado sentimiento de tardes perdidas. Con vos me disculpo. Con voz que me conoces. Lamento haber asesinado las distancias. Almas gemelas son biografías paralelas. La amistad eterna no existe. Persiste su recuerdo. Lo lamento. Acaso porque olvidé escribir tu nombre. Una voz me atrapó. Una voz me enterró. Te amé hace siglos. Hace cinco minutos. Para cada semana. Para cada olvido. Para toda mi vida. Una voz me atrapó. Vos sos testigo. Una voz me atrapó.
amq

CON M DE MORA


- “Y es que si tan sólo me hubiese volteado a ver”.

Por años, esta interrogante aparecía recurrente en mis sueños. Fue cuando leí  la novela Con M de Marilyn de Rafael Ramírez Heredia, que esta obsesión tuvo respuesta. Y qué respuesta.

Pocos obras he disfrutado tanto como esta novela de ficción, documentada con algunos datos reales. Narra con una ágil y muy divertida prosa, un breve pasaje en la vida de Marilyn Monroe durante su brevísima estancia en México, en la década de los 60s.

Desde que leí el título del libro, me atrapó. La citada novela combina dos de mis mayores pasiones: el cine y la Monroe. De hecho, el título hace referencia a una película clásica del llamado cine negro.

Ahí estaba, de puño y letra del autor originario de la petrolera ciudad de Tampico, Tamaulipas, ni más ni menos que el sueño - mi sueño- originado en mi adolescencia y que habría de acompañarme durante los turbulentos años de mi juventud (bueno, confieso que aún en mi edad adulta): una hipotética relación amorosa-platónica con el objeto de culto de mi libido desbordado.

En aquel viaje onírico, a mis 14 años, recuerdo que yo conocía a Marilyn Monroe durante una eventual visita que de incógnita hacía ella a nuestro México lindo.  Asombrado -continuo en mi sueño-  yo la reconocía caminando a lo largo de un ancho pasillo profusamente iluminado, con piso de mármol blanco. Ahí, a no más de 50 cm. pasaba ella y su apabullante belleza rubia (ahora sé que en realidad ella era pelirroja). No abrí la boca, no dije nada, no supe qué decirle.

- “Y es que si tan sólo me hubiese volteado a ver  -me repetí durante años- si sólo hubiera observado mi rostro, habría descubierto en él la mirada de la ilimitada admiración y la veneración sincera; hubiera reconocido en mis ojos todo el amor del que yo podía ser capaz de entregarle, incondicional y sin pedir nada a cambio”.

Sí, de acuerdo, ya lo sé. Tan sólo fue un sueño. Pero aún así siempre lamenté que no se hubiesen cruzado nuestras miradas. Y entonces leí Con M de Marilyn y supe el por qué.

La novela narra una fugaz y clandestina relación sentimental que Norma Jean Baker (que era el nombre real de la inolvidable intérprete de La comezón del Séptimo Año) sostuvo con José Baños,  cineasta mexicano perfectamente olvidable, durante su estancia real en México.  Bueno, eso sostiene él, José Baños. Por supuesto que nadie le creyó entonces y aún hoy es una leyenda poco creíble; aunque como todo mito, se originó con un sustento verídico de hechos comprobables y documentados.


Por eso Marilyn, la diva de sonrisa tan ingenua como sensual, nunca volteó a verme -en el sueño pues-  porque el desgraciado de José Baños la acaparó para sí, no la dejó ni a sol ni sombra y le impidió que ella conociera al único hombre quien la hubiese amado en forma desinteresada y con infinita admiración: yo.

Porque sólo en la literatura nuestros sueños, aún los inverosímiles y los más audaces, se cumplen y tienen vida propia. Aunque no siempre tienen un final feliz.
amq

martes, 26 de octubre de 2010

El COSTUMBRE Y LOS SABERES

fot. Margarita Muñoz Fuentes.
El Eco es el recuerdo de un Mito divino y de una ancestral historia sagrada.

Los Viáticos son los Ritos, las ceremonias que repetidas significativamente dan origen al Mito.

El Mito es la fortaleza inmaterial que mantiene vigente los ideales y los valores, mismos que le obsequian intencionalidad a nuestros actos.

Al recrearse, al recuperar el hecho, éste se mantiene cohesionado al grupo recurriendo a símbolos, a signos, a códigos, a emblemas.

Recuperamos para sobrevivir, para persistir. Registramos para dar permanencia y credibilidad a un estilo de Vida y de Trabajo que nos reafirma como individuos y nos vincula con el cosmos. Con la madre Tierra.

Anhelamos que nuestra voz no se extravíe  en el olvido. Soñamos que perdura nuestra memoria y que ésta a fuerza de ser multiplicada por el Eco, terminará construyendo un concepto, un saber, un silencio, una leyenda.

Y es que acaso ¿no es sino de leyendas que el Ser humano alimenta su esperanza? Puede ser.
amq