luchaba por no encontrarte
por no reconocer tu rostro
y para evitar descubrir en él
lo que tanto hoy me hace falta:
Tu presencia regalada
Luchaba para no hallarte
y padecer la imposibilidad sabatina
que sepulta el olvido, borra el anhelo y comparte los silencios
Combatía para no intuirte
en mi oxidada memoria
por construir un proyecto personal
tan cercano al infinito, tan lleno de domingos sin agenda
y con jueves sólo míos
Batallaba para ser capaz de
dejarte ir antes de ser mía,
después de imaginarte en el vacío del espejo
y en el fondo del reloj almacenado;
para dejarte ir aún antes de compartir sueños contigo
y hoy repetirme por las tardes
los “te extraño tanto” sin palabras
Luchaba por no encontrarte y para
hacerte feliz
aunque no fuese conmigo.
amq
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